El Aleph. Traducido a todas las lenguas cultas y estudiado hasta el hartazgo como arquetípico de su peculiarísima narrativa, la popularidad del El Aleph ha crecido sin parar desde su aparición en el Buenos Aires de 1949. (...) El párrafo inicial de El Aleph es quizá una de las prosas fundadoras de la literatura del siglo XX, tan pródigo en grandes escritores, entre los cuales está sin duda el argentino Jorge Luis Borges.
Abenjacán el Bojarí, muerto en su laberinto: "Dormir es distraerse del universo, y la distracción es difícil para quien sabe que lo persiguen con espadas desnudas."
La espera: "Años de soledad le habían enseñado que los días, en la memoria, tienden a ser iguales, pero que no hay día, ni siquiera de cárcel o de hospital, que no traiga sorpresas."
El hombre en el umbral (India - Delhi): "El tiempo que se fue queda en la memoria; sin duda soy capaz de recuperar lo que entonces pasó. (...) Llegó el cristiano y no tardó en prevaricar y oprimir, en paliar delitos abominables y en vender decisiones."
El Aleph: "Dos observaciones quiero agregar: una, sobre la naturaleza del Aleph; otra, sobre su nombre. Éste como es sabido, es el de la primera letra del alfabeto de la lengua sagrada. Su aplicación al disco de mi historia no parece casual. Para la Cábala, esa letra significa el En Soph, la ilimitada y pura divinidad; también se dijo que tiene la forma de un hombre que señala el cielo y la tierra, para indicar que el mundo inferior es el espejo y es el mapa del superior; (...) ¿Existe ese Aleph en lo íntimo de una piedra? ¿Lo he visto cuando vi todas las cosas y lo he olvidado? Nuestra mente es porosa para el olvido..."
"Clásico es un libro que las generaciones de los hombres leen con previo fervor y con misteriosa lealtad", escribió Borges.
Jorge Luis Borges nació en Buenos Aires en 1899. Creador de libros de relatos, poesía, letras de tangos y milongas y ensayos notables, es uno de los autores más influyentes de la literatura contemporánea. En 1980 recibió el Premio Cervantes. Murió en Ginebra en 1986.
